e-mail: santamariadelosangeles63@gmail.com

sábado, 24 de diciembre de 2016

Crónica de la 20ª Reunión GRUPO MADRID

Casa de Antonio López Arenas
Madrid, 18 de diciembre de 2016

Desde el 12 de junio de 2015 no pisábamos la casa de Antonio. Coincidimos en la llegada Antonio Rodríguez, su mujer Paquita, Andrea y yo. Después de varios timbrazos infructuosos, entramos por la puerta grande, como los toreros, la del garaje. Antonio ya nos estaba esperando a pie de escalera. Lo mismo que cuando se ven llegar los mandatarios al Palacio de la Moncloa, y los espera el Presidente en la escalera, con dos Guardias Civiles presentando armas con traje de gala, pues igual pero más auténtico. Abrazos, foto de bienvenida y “paentro”. Sólo faltaban por llegar Paco Ruiz y Vale. A los demás los encontré haciéndole carantoñas a unas buenas botellas de vino y a las primeras viandas. Antonio Crespo y Cari, infatigables, preparando lo que más tarde sería una extraordinaria paella. 

Enseguida llegaron Paco y Vale y comenzó la visita guiada a la casa para los que no la conocían. Un ratito de buena charla y picoteo y pasamos al comedor donde nos esperaba impaciente una mesa repleta de exquisiteces. Primer contratiempo: Manuel Jurado subía de la bodega con una gran botella de vino, tropezó y cayó al suelo con la agilidad y gracilidad de un felino. La espalda no sé, pero la botella quedó intacta. Eso me pasa a mí y me tienen que llevar a La Paz. ¡Cómo se nota, querido Manolo, que tienes el cuerpo físicamente bien educado! Yo también lo tengo pero en otras disciplinas.

Durante la comida, lo de siempre: conversación a borbotones, quitándonos la palabra unos a otros, cuando el Vilas paraba para beber. ¡Enciclopedia de tío! Tuvimos la sinceridad de decirle que acortara un poco los chistes para dar cabida a más intervenciones. ¡Eso no son chistes, son cuentos para poder dormir a niños hiperactivos! Lo pasamos genial. Victoriano con su socarronería, Jurado con su prodigiosa memoria y los demás con nuestros imborrables recuerdos. En los postres, entonamos magistralmente el “cumpleaños feliz” en honor de Manuela. Los años pasan de largo sin detenerse en nuestras chicas. ¡Así están todas de guapetonas!


Antonio López ejerció de anfitrión con nota de sobresaliente cum laudem. Se tiró toda la reunión de aquí para allá, pendiente de cada detalle para que no nos faltara de nada. Parecía un empleado de El Corté Inglés: atento, servicial, entregado, poniendo corazón como sólo saben hacerlo los buenos amigos. ¡Verdaderamente nos encontramos como en casa! 

Después de la pitanza llegó el baile. Antonio Rodríguez puso música de la buena y todos a la pista. Bueno todos no. Consuelo se sentó en un mullido y confortable sillón y parecía estar donando sangre. Las chicas se movían como blancas barquillas al compás de las olas. Los chicos, por lo menos yo, emulábamos el pisar de la uva en una fiesta de la vendimia. Bailamos de todo: rumbas, pasodobles… Demostramos una vez más que nos sentimos jóvenes aunque el cuerpo no nos responda con la obediencia deseada.

Terminado el baile, cansados y jadeantes hicimos corro alrededor de unas botellas de wisqui.

El próximo encuentro lo tendremos en Segovia. Antonio y Paquita ya están trabajando para que todo salga bien. Estoy seguro que será todo un éxito, porque lo importante de estos encuentros es el abrazo compartido. Lo demás es secundario.

Al final nos hicimos la tradicional foto de grupo, despedida sobre el terreno y salida con el corazón lleno y la esperanza de vernos pronto de nuevo.

Andrea y yo aprovechamos la ocasión para desearos a todos una Feliz Navidad y que el 2017 nos siga premiando con el gordo de estos encuentros.

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero
Montalbán

miércoles, 21 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD

Feliz Navidad a todos



Glu, glu, glu, glu glu
¡Cantad!
Verde campo,
pavo alegre,
es Navidad.

Olores de anís, perrunas y alfajor
Aguinaldo, panderos, pon,pon,pon.

Tilín, chinchin, tilín, chinchín
¡Sonad, sonad!
Campanillas,
Platillos,
¡Es Navidad!

No tiñáis de rojo el árbol
Ni borréis estrellas de lo alto.

¡Cantad niños!
¡Cantad, cantad!
¡Que llegue la Paz!

                                    
                                                 

                                                      






Andrés Osado
Córdoba, diciembre 2016

sábado, 17 de diciembre de 2016

COMIDA NAVIDEÑA

BAJO EL SUSURRO DEL SEMINARIO DE SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES


Restaurante los 3 Califas (Córdoba)


















Por unas horas el patio de Los 3 Califas, de alegre y acogedora vestimenta arabesca, se convirtió en el centro universal (de todas partes de España acudieron a la llamada) de nuestro mundo conocido. También, por unas horas, el pasado se hizo irremisiblemente presente: quizás ambos, se hicieron uno.

La palabra “apoteósico” sería el mejor calificativo que se podría dar, breve pero de forma elocuente, al hecho de la gran cantidad de compañeros venidos desde remotos lugares y algunos acompañados de sus respectivas compañeras: de Gerona, Alcalá de Henares, Elche, Sevilla, Bubión, Conil, Málaga… ¡Qué emocionante encuentro! ¡Chispas despedían los entrañables abrazos por tan ansiado encuentro! Es difícil dibujar con palabras, el momento; difícil plasmar las caras radiantes de felicidad. Y, en el ambiente, escondidos entre esas pequeñas columnas y filigranas, se dejaban entrever los ausentes. Si, si, los ausentes presentes. Tal vez, incluso, “apoteósico” sea exiguo.

Pero otra palabra, “épico” podría entronizarse en este momento para determinar el viaje emprendido por un compañero y su “Fargo” o fragoneta. Desde allá de las Palmeras, como rey mago de oriente, se había encaminado nuestro amigo Miguel. Cuentan las malas lenguas que su fragoneta, por un momento se convirtió en ese coche de Pedro (el de Los Picapiedras) Desde el exterior parecía que, en vez de ser las ruedas quienes la impulsaban, eran los propios piés de Miguel los que ejercía de tal parecer. ¿Es posible imaginarse la situación?

− ¡Señor, algo cuelga por debajo de su coche! –le indica una voz a nuestro alegre viajero.

El, como si nada ocurriera, seguía su marcha. Seguro que sabía perfectamente lo que ocurría, la conoce perfectamente, pues es su irresistible compañera. Ya en nuestra bendita tierra, el ruido delata claramente el hecho. Algo se estaba desprendiendo de los bajos del coche. Después de jugar al escondite con Pacomo: no lograban encontrarse ni “pa tras ni pa lante” y antes de llegar a la cochera, los cansados bajos deciden apearse por su cuenta, sin más contemplaciones. Allá quedan tirados por el suelo, totalmente inservibles. Así de fácil. Así es Miguel.

Relatar el hecho de cómo sus señorías deglutieron los alegres manjares, es cosa fácil. Casi a los diez minutos de iniciar “la marcha” no quedaban aperitivos que llevarse a la boca. ¡Eh! Cuidadín, ¡hubo camarales! Esos no pueden faltar en nuestra mesa. Aunque, a decir verdad, en un buen bocata saben mejor. Un inciso, ¡alegría de camareros! Y una cosa curiosa: el plato principal se sirvió por riguroso orden de llamada, o lo que es lo mismo a la voz de “nombre y apellidos” ¿Acaso suponían que alguien iba a comerse un doble plato? Todo correcto, novedoso y perfecto.

Trompetas y timbales, tronaron por doquier. Un silencio cortante se produjo en el recinto. Nuestro coronado tricolor, que diga… de la triara en ristre, se dirigió lenta y solemnemente para ungir a los nuevos purpurados. Con el boato que le caracteriza, nuestro excelentísimo señor Francisco Sánchez y Sánchez, también conocido como “regulador y campanero” realizó el acto, a la forma y modos acostumbrados. Se dirigió hacia los afortunados e imponiendo sobre sus cabezas el reglamentado artilugio o solideo purpúreo (más bien solinosotros) quedaron investidos como nuevos “purpurados vicarianos” Tal honor recayó sobre: Rafael Ruiz-Ruano, Agustín Fernández, Francisco Molina, Agustín Madrid, Miguel López y Manolo Vida. Y tras los vítores y aplausos, continuamos para bingo, o sea… comiendo. (Las fotos de podrán ver en nuestra página del facebouk de santamaria de los ángeles).


Como no podía faltar, nuestro eficaz Director Musical, Paco Molina “Moli” repartió gustosa y servicialmente, las letras de las canciones que debíamos interpretar y a la voz de ya ¡sonó el coro de angelinos vicarianos! Maravilloso, colosal, altísimas (entiéndase altísimas por lo de desgañitarse) pero salió. Como también salió, y con un notable alto, el himno, el que con grandes esfuerzos por su parte, está logrando Moli, llegue a ser una virtuosa realidad. Seguro… para Lucena sonará majestuoso. ¡Bravo Moli! Es digno de alabanza el esfuerzo que viene realizando. Siguiendo con la interpretación de canciones, decir que se derrochó valentía. ¡Como niños pequeños, que somos, interpretamos nuestras canciones de siempre! A veces, ese patio, se convertía en el otro patio de Santa María de los Ángeles. ¿Nuestra realidad alterada? No, es que somos así, cuando cogemos el hilo de nuestra niñez no hay quien nos pare. ¿Quién dice que retrotraernos al pasado es signo de…? Es signo de felicidad, de vivir nuestra hermandad en grado sumo, de considerar que lo vivido en aquellos tiempos, dejó algo irrenunciable. (Bueno, ya está bien, que me cuelo) Es que es verdad, echamos un rato genial. Incluso las sillas parecían que nos daban calambre, pues por momentos había más gente de pié que sentada, charlando con otros más lejanos a los que ya la voz no alcanzaba. Bueno las voces de Agustín Madrid, Pacomo y Rafa Raya sí alcanzaban… y cómo alcanzaban. Se les oía desde la calle. Y si no que se lo pregunten a quienes de vez en cuando iban a echarse su porrete (mejor dicho su cigarrillo) en el dintel de la puerta.

Por cierto ¡qué frio hacía en esos cuartos de baño! (Creo que pega más decir retretes por aquello de lúgubres y recónditos. Esto lo digo ahora porque me lo han recordado los que salían a lo del cigarrillo, al fresquito de la calle)

Un Cafelito, unas copitas y seguimos cantando.

Ya tocó la despedida e incluso la cantamos. Poco a poco volvieron a saltar las chispas, pero esta vez aderezadas con el color verde de un hasta pronto.

Como siempre, esas personas de “mal vivir y sin jartera” continuamos un rato más, tratando de robarle hojas y rayitas al tiempo.

Hasta pronto.

Sed buenos.

Andrés Osado
Córdoba, 17 de diciembre de 2016

viernes, 16 de diciembre de 2016

CUENTO DE NAVIDAD

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2017

Erase una vez un hombre, en el otoño de su vida, curtido en la batalla diaria de mantener el equilibrio en el amor, la familia, el trabajo, las relaciones sociales y económicas y sobreviviente de mil mares. Hacedor de su carácter, muy autodidacta en su formación, un poco narcisista y muy apegado a sus lares.

Este hombre en su pensamiento, repasando las vivencias pasadas, se autoconvencía cada día, de que ya no podía hacer proyectos a largo plazo, ya que no tendría tiempo para terminarlos. Esta situación empezó a minar su espíritu, hasta tal punto, de que excepto el instante de vida presente, el resto poco importaba.

Repasando su vida, vio que sus grandes proyectos: la familia, la economía, el trabajo, ser buena persona, la ética….., prácticamente se habían desarrollado, a pesar de los escollos del camino, con éxito. Unos con más y otros con menos, pero en conjunto, de forma satisfactoria, por lo que pensaba que su misión tocaba a su fin, que ya estaba todo hecho. Su único interés por el futuro era vivir el día a día de la mejor forma posible, es decir, se convirtió en un hedonista de cuerpo y alma. A esto ayudaba su estado físico actual, que era inmejorable y a que nunca había estado enfermo. Esta situación dejaba en su interior un vacío enorme, que intentaba llenar, pero sin la ilusión con la que años atrás vivía, por lo que no terminaba de ser feliz. Lo tenía todo, pero en realidad no tenía nada, ya que vivía sin esperanza de futuro y aunque lo intentaba, siempre llegaba a la misma conclusión: no hay proyecto a realizar. No hay tiempo. En su tozudez, no veía que los proyectos siguen en vigor, y que podrá darlos por terminados el día que él acabe, pero si le faltaba la ilusión, pensaba, era inútil reaccionar.

Sin embargo, un Ángel visitó su casa el día 22 de Junio de 2016 y obró el milagro. Aquel hombre recuperó de golpe la ilusión y la esperanza en el futuro y aunque piensa que corto, por ley de vida, no importa. Ha retomado sus proyectos que pensaba terminados, y se ha dado cuenta que estaban inacabados. Por lo que se esfuerza con el ahínco propio de los años propios de la juventud, en mejorar y luchar cada día por la familia, por el amor, la amistad, ser buena gente… Pero lo mejor de todo es el nuevo proyecto que ha puesto en marcha: “chochear”, mimar, querer, cuidar, proteger, entregándose plenamente a su nieta Claudia, el Ángel que le visitó del día 22 de Junio.

A partir de entonces este hombre celebrará dos veces la Navidad, el 22 de Junio y el 25 de Diciembre.

Un abrazo.

Córdoba, 16 de diciembre de 2016
Antonio Gómez Ramírez.