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domingo, 15 de noviembre de 2015

Crónica de la 11ª Reunión GRUPO MADRID


Restaurante Carpanta
Leganés (Madrid)


Antonio López Arenas, Manuel Jurado Caballero, Antonio Estepa Romero, Andrea, Carmen, Consuelo,
Victoriano Castillejo Molina, Antonio Crespo García y Rafael Vilas García
13 de noviembre de 2015

Hoy me cuesta trabajo narrar  la undécima reunión de nuestro Grupo. La masacre ocurrida el pasado viernes en Paris me ha dejado “tocao de ala”.  Me enteré al llegar a casa y poner la TV.

Todo ocurría cuando nosotros empezábamos la cena. Quedamos en el restaurante a las 8, y estábamos todos muy ilusionados porque se nos unía al grupo otro compañero: Manuel Jurado Caballero. Se disiparon las dudas de reconocimiento facial cuando se presentó con esa eterna sonrisa de Gioconda que tiene. Su mujer, Manuela, no puso acompañarlo porque estaba trabajando.

Después de los abrazos, las bienvenidas y la alegría de tener uno más en la familia, pasamos a la mesa. Esta vez me parece que nos metieron la espada hasta la cruceta. El menú : gambones a la plancha con ensalada y de segundo, merluza con patatas o carne;  para rematar, tarta. Los gambones estaban calientes por fuera y crudos por dentro. La merluza tenía las propiedades del agua: incolora, inolora e insípida. Por último, la tarta estaba más seca que el pañal de una muñeca. El precio fue desorbitado, a mi entender. Mi voto para Carpanta es un mojón.

Pero lo que sí estuvo bien fue el encuentro. Nada ni nadie nos agría una noche de convivencia. Por muy mal que nos pongan de comer. Cuando  terminé el segundo plato me ví en la necesidad de ir al WC. ¡Qué manía tienen ahora de poner los urinarios tan altos. Este me llegaba a la altura del pecho. No pude miccionar ni a estilo perro ni haciendo parábola. Tan difícil es pensar en los más bajitos. Y si has metió la pata, arquitecto, coño, pon una escalerita de un paso.   

Como siempre no costó trabajo terminar la reunión. Ya en la puerta, Carmen nos sorprendió a todos con dos besos en los morros del Vilas. Yo pensé que sería como besar a una morsa, por el bigote, digo. Después de se marcaron con estilo y entrega unos compases del pasodoble “Soy cordobés”. Fue corto pero …¡de Goya!.

Sólo me resta añadir mi total adhesión al pueblo francés por estos atentados. Que Dios, el bueno, no el dios que mata, acoja a las víctimas y dé consuelo a los supervivientes y a sus familiares.

Nous sommes Parisiens