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viernes, 25 de septiembre de 2015

Reunión en Plateros del Grupo Córdoba

 CRÓNICA DE LA REUNIÓN DEL GRUPO DE CÓRDOBA EL DÍA 24-09-2015

(Por Antonio Gómez Ramírez, en ausencia de nuestro Cronista Oficial, Andrés Osado y del suplente, nuestro Rector, Paco Raya.)




Comienzo esta crónica, que por accidente me ha tocado, solicitando al lector comprensión para su redacción, ya que nuestros cronistas oficiales ponen el listón muy alto. Y sin más preámbulo trataré de relatar lo mejor posible, cual Acta de Junta General, nuestra reunión.

Como siempre, a la hora VICARIANA, de las ocho de la tarde, empezaron a llegar a la puerta de Plateros, los compañeros que con los rostros sonrientes, se fundían en abrazos, besos y apretones de manos. De ello puede dar fe el reportaje fotográfico, que nuestro amigo Carlos Samaniego, como buen reportero, realizó. Una vez cumplidos los trámites de los afectuosos saludos, fuimos entrando al redil de Plateros, donde se nos había preparado, en un reservado, una mesa larga que tenía hasta “mantel de papel”.



(Andres Osado -como te echamos de menos-, por esta vez, al menos yo no lo constaté, el tenebroso de las alturas no apareció dando malos presagios).

(Rafa Vilas, no tuvimos que seguir tu consejo de ponernos los ajos al cuello).

Conforme los tertulianos fueron tomando asiento y el murmullo de las conversaciones entre los próximos iba aumentando en decibelios y ya muchos, para evitar al enjuto y negro camarero, tenían delante, el “medio”, el “cubata”, el “gyn tonic” o la “birra”, traídos por ellos directamente del mostrador y sobretodo pagados a “toca teja” para evitar malentendidos precedentes, nuestro Rector comunicó que tenía asuntos familiares que atender y que después de los saludos tendría que ausentarse, aunque como río Guadiana, apareció en el último cuarto de la reunión.


Antes de su marcha, le comuniqué, para obtener su venia, faltaría más, de que en nombre de todos había tomado una iniciativa, no comunicada a tiempo al resto, por la premura de días con que se me ocurrió, de que íbamos a ofrecer un pequeño homenaje a nuestros recientes “jubilatas”, Paco Moreno y Paco Sánchez, con la entrega de un pequeño presente, cosa a la que el Sr. Rector le otorgó su aprobación y entusiasmo.




Llegado a este punto, y no sin esfuerzo, logré, después de alzar la voz por encima de los murmullos de las conversaciones, que la parroquia me prestara la atención debida, y dado el carácter del sencillo acto que íbamos a realizar, justifiqué con unas leves palabras, eso sí, llenas de afecto, el motivo por el cual nuestros “jubilatas” debían compartir con todos y nosotros con ellos, el haber llegado a ese estadio de su vida (al que los demás en breve tiempo, nos incorporaremos) en el que con las metas personales, más o menos cumplidas, se suelta la última atadura: el trabajo. Ello, y ya que según la etimología latina de jubilado (del latín “iubileus” que significa gozo y alegría), fue el motivo de alegrarnos con ellos, ya que por fin podrán hacer lo que les venga en gana, sin normas, sin órdenes, sin horarios y solo con los vínculos y ataduras que ellos mismos quieran imponerse. En ese punto se les entregó un simbólico regalo, consistente en un catavinos con peana de alpaca plateada, y en la copa de cristal tallados, su nombre y el logotipo de nuestra hermandad vicariana. Paco Moreno y Paco Sanchez, después de las fotos de rigor, agradecieron de forma sentida el homenaje y siguió la reunión su curso.

Después, nuestro querido compañero Manuel Aranda, al que vemos, gracias a Dios, cada vez mejor, se soltó la coleta y nos alegró cantando unas Sevillanas, con unas letrillas de su cosecha, que fueron jaleadas por todos, ya que puso mucho ingenio y humor en las mismas. Dichas letrillas se pidieron para su difusión (1).

En este momento, el personal sintió que ya era hora de los “bocatas” y empezó el rosario de pedidos de los clásicos “caramales” (V.G. de Andres Osado) y del atún con tomate, eso sí en panecillos minúsculos a los que el amigo Martínez Rangel criticó graciosamente, aunque eso sí, por esta vez, servidos diligentemente por el afamado “tinieblas”. (Andrés Osado, te habrá tomado “tirria”?).

Ruiz Nieto, llamó la atención de todos, sacando un buen puñado de fotos antiguas, y al personal conforme iban pasando por sus manos, se le llenaba el rostro de nostalgia y empezaron a salir anécdotas de nuestras aventuras y desventuras de aquellos años, acordándonos de los que ya no están con nosotros.

Carlitos Samaniego, mientras tanto no paraba de echar fotos, lo de este hombre es digno de admiración, pero le ha salido un nuevo competidor/seguidor, nuestro entrañable Antonio Hidalgo, que con su cámara nueva, se afanaba en prácticas fotográficas con su maestro.

A continuación se decidió organizar el perol cordobés en la parcela de Ruiz Nieto, el día 14 de Noviembre (Sábado) al que están llamados todos los que quieran, pudiendo ir acompañados de sus “santas”.

Se propuso como fecha probable, a confirmar, que la comida de Navidad se haga el día 12 de Diciembre.

También se propuso, que en la próxima reunión anual, a celebrar en Baena, se le haga un homenaje a nuestro querido D. Manuel Cuenca, aprovechando que está allí destinado.

Y sin más asuntos que contar, disculpad si me salto algo, el personal se fue despidiendo por goteo, no sin antes expresar en la despedida el afecto que nos une y celebrar el buen rato de convivencia y amistad.

Los asistentes a la reunión fueron:
Carlos Samaniego, José López Pedrosa, Antonio Hidalgo, Ruiz Nieto, Manuel Rafael Muñoz Medrán, Paco Sánchez, Andrés Luna, Paco Moreno, A. Martínez Rangel, Manuel Aranda, Diego Ruiz, Juan Reyes Hinojosa Berni, Antonio Ruiz Martón, Francisco Nieto Molina, Paco S. Raya Marqués (como el Guadiana) y un servidor: Antonio Gómez. Además como siempre, estuvieron con nosotros, en nuestro ánimo, los ausentes y los físicamente lejanos. A los que están “malitos” les pedimos se pongan en forma, ya que los echamos de menos.

Un abrazo fraternal para todos.

Córdoba a 25 de Septiembre de 2015

P.D. Ruego a nuestro fotógrafo Carlos Samaniego, ilustre estas letras, con alguna de esas fotos que tan magníficamente realiza. Gracias D. Carlos.



ALLÍ EN PLATEROS
(cante por sevillanas)

I
El jueves por la tarde allí en Plateros
se juntan los chavales de mi Hornachuelos,
y todo lo organiza ese Andrés Luna
y por si falta Arte, Moreno Osuna.

II
Otro artista del grupo es Raya Marqués,
es un señor que tiene de sobra arte.
Es un tipo que tiene mucho dinero
Y Manolito Aranda es su heredero.

III
Otro del Grupo, ilustre, es un tal Diego,
es alto, con volumen y mucho pelo.
Nació y se crió en Barrionuevo
Y ahora manda en la “Dipu” con muchos huevos

IV
Paco Moreno es mi apoderado
y al pobre mis cantares nada le han dado;
el pobre está sufriendo con mis cantares
y mata el sufrimiento con calamares.

V
En Dos Torres nació ese tal Sánchez.
Lo vi jugar al fútbol con mucho arte.
Yo no se si habrá hecho -en Sadeco- mucho dinero,
Pero lo veo feliz aquí en Plateros.

Promueve: D. Francisco Moreno Osuna
Cantautor: D. Manuel Aranda Madueño

Derechos reservados: LA VOZ DE LOS VICARIANOS

sábado, 19 de septiembre de 2015

Crónica de la 10ª Reunión GRUPO MADRID

18 de septiembre de 2015

Restaurante La Villa
El Escorial (Madrid)

Consuelo, Victoriano, Francisco, Luís, Andréa, Antonio Crespo, Caridad, Carmen, Rafael y Antonio Estepa


El pasado día 5 de septiembre cumplíamos el primer aniversario de nuestros encuentros. Con la reunión de ayer afrontamos, con alegría y optimismo, un nuevo año de convivencia.

Esta vez no fue lo mismo. Todavía me estoy recuperando del mareo y el sudor de la primera visita a El Escorial, el 3 de octubre de 2014, y no estaba dispuesto a deshidratarme de nuevo. Llamé al Vilas para comunicarle mi decisión irrevocable de coger el coche. Él, con la comprensión de un confesor dominico, entendió perfectamente mi fobia.

En las últimas reuniones estoy llegando al punto G, no seáis maliciosos, quiero decir al punto de encuentro, con mucha antelación. Ayer aparqué delante del restaurante una hora antes. Una hora antes que Rafa, que salió de Móstoles a las 19,09. Esta precisión es fruto de la lectura que tengo entre manos: La Casa de la Seda, de Anthony Horowitz. Estoy aprendiendo mucho de Sherlock Holmes.

 Después de asegurarme que estaba en el sitio correcto, me metí de nuevo en el coche a la espera de la llegada de los demás. Esa espera, y la conversación con Andrea,  estaba causando en mí una relajación hasta el punto de que el esfínter anal se abrió generosamente para dar salida a dos sonoras flatulencias. La queja fue instantánea por parte de Andrea. Me obligó a bajarme y abrir las puertas del vehículo al mismo tiempo que se lamentaba- “¿qué quieres, que devuelva aquí?”. Después de un sincero acto de contrición aireé el coche para poder seguir conviviendo en su interior.

Nos estábamos preocupando por la tardanza cuando recibimos la llamada de Francisco. Nos dijo que nos acercáramos para su casa y así lo hicimos. Allí nos encontramos a su tío Luis con un aspecto magnífico, después de su operación. Son dos anfitriones encantadores. Luis estaba sentado en el jardín y nos invitó a acompañarle. Tengo que confesar que me encanta este hombre. Su forma de ser, de hablar, su cercanía…¡es admirable!.

Por fin empezaron a llegar. Primero Rafa y Carmen; después, Antonio con Cari y Victoriano con Consuelo. Antonio López no pudo asistir porque se encontraba en Córdoba. Yediel y su familia tampoco pudieron venir. Después de agasajarnos con un espléndido cava de bienvenida, Francisco hizo una visita guiada para que las señoras conocieran la casa. Transcurrido un tiempo prudencial nos dirigimos hacia el cercano restaurante.

Una vez distribuidos los sitios, las mujeres en un extremo, los hombres en el opuesto, para facilitar la conversación,  empezamos a hablar a borbotones. Francisco encontró un fuerte parlamentario en Rafa, pero creo que aquél le ganó la partida porque se encontraba como flotando, decía. César nos hizo una exhibición de memoria al recordarnos a todos el plano del Seminario. ¡Lo sabía todo! Por un momento pensé ¿lo mismo César fue el que diseñó el edificio? Pero no puede ser  porque era muy chico. Iba pasando el tiempo recordando aquel tiempo. Creo que le dimos repaso a todo.  Entre el magnífico peloteo verbal de César y Vilas, íbamos dando buena cuenta de las viandas: mejillones al vapor, exquisito pulpo  gallego, frituría variada, suculentos postres y copitas de licor. Todo un canto  a la gastronomía y una alegría para nuestros desnutridos cuerpos.  

Todas las cosas terminan, aunque quieras detenerlas. Y tocó la levantá al estilo de los mejores pasos de Semana Santa. De nuevo llenamos nuestras alforjas de amistad y compañerismo para poder seguir andando hasta la próxima parada.
¡Paz y bien!