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domingo, 24 de mayo de 2015

LOS MINIS...

Reunión del Grupo de Córdoba en 3 Califas

21 de mayo de 2015


Un día más, tuvimos la Reunión mensual del jueves, esta el correspondiente al mes de mayo, en los "3 Califas”, Afortunadamente no fue como cualquier otro. Tuvo su aquel…

Pero ojo, como quien manda... mandó que se retrasara una horita el encuentro. Tampoco pasa na por eso, ni sa va cabar er mundo. Como a lo mejor diría d. Quijote a su inseparable Sancho Panza:

–Amigo Sancho, con la jerarquía hemos dado en topar; menester será cumplir los mandatos de Maese Rector, no fuera ser que nos mandase un castigo del cielo. (No pongo comillas ya que afortunadamente este pego no lo dijo D. Quijote)

Dicho o no, por quien fuere, allí estábamos todos, menos el Jefe de Estudios... que siempre llega "tarde" pero tiene su explicación: es por si algún morlaco viene rezagado por el camino y ha de darle instrucciones de ligereza. Si no, mírese el libro de urbanidad, que ahora tiene en su poder, en aquello referente a la diligencia en no llegar tarde a las reuniones o citas.
Carlitos, es bueno de verdad. A pesar de haber jurado y perjurado:

–Nunca más sacaré una foto.

Allí estaba otra vez, con su cámara en ristre, sacando fotos a diestro y siniestro. ¡Tiene un corazón más grande que él!

A la voz de ya, empezamos nuestra amena conversación. Tan vigorosa y sentida, que unos GUIRIS, sentados muy cerca de  nosotros, tuvieron que irse al último rincón, para disfrutar de un sosegado silencio:¡Somos tan vehementes!   

Lo somos, hasta en el planteamiento de una Tesis que fue presentada: “sobre el plato de los pistachos”, de si ha de estar unos centímetros a la derecha o a la izquierda de dos puntos, en este caso manos. Los ponentes, el Sr. Rector y el padre Prefecto, dejaron perfectamente aclaradas las posiciones, con gran admiración de los presentes: más por el acaloramiento en la defensa del aquí o allá, que por la importancia en sí misma. Menos mal que al final los opositores consideraron más importante la teoría de que "más vale unir que separar. 

¡Lo fundamental es que seguimos con la ilusión del principio! Con tesis o sin ella.  No paramos de pensar en la manera de seguir contactando con más compañeros que se unan a este grupo que, poco a poco, va creciendo. La nueva incorporación de Antonio Martínez Rangel y Antonio Hidalgo Naz,   nos han dado bríos para seguir adelante.

Pasado un tiempo, nos trasladamos a la otra sede: la de "los pepes sonrisas"; lugar donde esos dos camareros, que más de dependientes de un bar,  parecen que rigen una funeraria. No le sacas una sonrisa ni aunque le sueltes 50€ de propina y para colmo son muy altos, vamos... dignos de protagonizar una película de terror. Da yuyu cuando se te plantan a tu lado para ver qué quieres tomar:

­‑Que va a tomar ­–dice con esa voz que te seca la sangre.

Yo… (mi primer deseo, es reponerme unos segundos del susto) le digo… con una voz que apenas es un susurro:

­­-Una copa de vino, por favor.

­Cuando se marcha, me entra un alivio… Lo malo es que al ratito vuelve… y otra vez, me da por pensar: “¿le habrá echado alguna pócima?”. Yo por si las moscas bebo el último y así compruebo que no ha sido así (como ese hijo de su “buena madre” Nerón)

Pero la sorpresa fue morrocotuda, cuando nos pusieron el "bocaillo de caramales": nos mirábamos unos a otros y luego al plato y vuelta a mirarnos y a mirar al plato. A nuestro Paco Sánchez se le caían unos lagrimones que daba pena verlo. ¡Nos habían puesto ¡“minibocaillos de caramales”! ¡Y ahora quien tiene narices de decirle a la momia andante que con eso no teníamos ni para empezar! Menos mal que el hambre da valentía para superar cualquier contrariedad y el susodicho compañero, que ya había dado cuenta de tan apreciado manjar, en dos bocados, se armó de valor y requirió la presencia del camarero. Casi sin atreverse a mirarlo le dijo:

-¿No los tendría más grandes? (se refería a los bocadillos)

-No, ese tipo de pan es el que nos queda, -contestó cariacontecido eso hombre que parecía un faquir con la espada aún dentro del cuerpo.

-Pues vuelva a traer uno más para cada uno, si hace el favor.

Sin decir una sola palabra, se marchó lentamente y al rato se plantó ante nosotros, casi con una sonrisa, (de esas que pone Drácula en sus películas cuando va a pegar, a la protagonista, ese vacadito subsionador en el cuello…)  que tenía para todos,  menos para uno.

Entonces nuestro amigo Antonio Martínez, que no le tiene miedo a las alturas, contestó rápidamente:

-Traigame uno de atún con tomate,

Nuevamente se manchó por donde vino y al rato nos trajo unos bocatas para cada uno. La verdad es que nos hubiéramos comido otro, pero preferimos dejarlo así con tal de no ver esa cara que parecía recién salida del museo de los horrores.

Así, tranquilamente, fue pasando la noche y llegamos a sentirnos tan agustito, que nos pusimos a hablar de política. ¿De política?... Si, si, de política… y sin acaloramientos. Cada uno expusimos nuestros puntos de vista, “sin acritud”, y con una profunda seriedad fueron escuchados atentamente por todos.

¡ Es que la calma que dan esos “bocadillos de caramales"… ¡

Y con esa misma serenidad, nos despedimos hasta la siguiente.

¡Hasta luego!


Andrés Osado, mayo de 2015



lunes, 4 de mayo de 2015

LA PRIMAVERA...Y MAYO






















Hasta la tarde, de ese mismo día, no sab­­­­­­­ía, exactamente, si podría asistir a la reunión de “los ­­­­­­­jueves fin de mes”:  otros asuntos, requerían mi presencia en ellos.
Cuando llegué a “Los Tres Califas”, algo tarde, me encuentro con Antonio Martínez Rangel (especialmente), que después de mucho insistir se había decidido a acudir a esta reunión. Una vez terminados los saludos a todos los demás (no los nombro, pueden verse en la foto) alguien me dice que he roto el maleficio del número trece,  pues  con mi presencia llegamos a los 14 amigos.
Menos mal que sucedió así, pues, de entrada, noté algo rarillo en el ambiente: ¿quizás un excesivo olor a pimienta, no en la comida que había en la mesa, porque como ya es conocido, somos muy austeros (sólo había cubatas), sino porque como la cocina está cerca y la cocinera, que  tiene mucho salero (no digo pimentero porque parece que desentona) a lo mejor se le escapó un poquito en el ambiente.
No comento lo que estaba proponiendo el padre Rector, porque como nadie le hacía ni puñetero caso, como siempre suele pasar, es obvio no comentarlo. Vamos tampoco se tenía muchas ganas en profundizar en el análisis de la visita a Montilla. Se aplaudió su perfección, aunque (según los mentideros de palacio) se recalcó el excesivo tiempo dedicado a la visita turística. Debió dedicarse a tener más, para la tertulia, con los compañeros, pues, en definitiva, era lo fundamental de aquello. ¡Pobre padre Rector, que poca consideración le tenemos!
¿Cómo digo ahora yo lo que sigue, viendo la bonanza que se refleja en la crónica de la reunión de nuestros hermanos capitalinos,  por muchos cañones que figuraran allí?
Pues, sin darle más vuelta: Carlitos estaba descorazonado. No había logrado que se pudiera visualizar el trabajo que tanto esfuerzo le había costado, la recopilación de las miles (“sajeraoo”) de fotos,  acumuladas en el peng que portaba. El bar los 3 Califas, por muy califas que fueran, no tenían medios técnicos, para su visualización. Pero, quienes los tenían bien puestos, eran los presentes, al  no dedicar  la debida atención, para que por lo menos se viera por el ordenador, que también se había llevado.
Lo del padre Rector vale, porque para eso es Rector. Lo no admisible es lo que sufrió Carlitos. Nos merecíamos que nos hubieran tirado por la borda, de uno de esos barcos, bien pertrechados de cañones, a los que aludía nuestro entrañable Antonio Estepa, en su cronica de la reunión capitalina tenida el dia anterior.
Visto lo sucedido, se pasó al relax. ¿Saben ustedes por medio de qué artilugio? Pues muy fácil: ¡POR UN BOCATA DE CARAMALES!.  Ahora si que reinó la paz, la concordia y la sonrisa en los rostros.
Bueno, se me olvidaba decir que, antes fuimos a hacernos unas fotillos, en la Cruz de Mayo, del claustro de la Parroquia de San Francisco, habían instalalada por varias hermandades (reglamentariamente hermanadas, ¿cómo si no?)
La reunión terminó pronto, cosa rara, pero todos teníamos que guardar fuerzas para aguantar el duro fin de semana que se avecinaba (bautizos, bodas, comuniones, cruces…)
Al final, sólo quedaron Andrés Luna y su entrañable Jenny… y como no… ¡el eco de abrazos y hasta pronto, que quedaron colgados en las paredes del bar Los Tres Califas!
Andrés Osado

P.D. Ahora que lo pienso, en lugar de la pimienta ¿no sería este mes de Mayo con su primavera, el causante de la  “rapsodia húngara” (en DO mayor) que se interpretaba al principio de la reunión?