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jueves, 17 de diciembre de 2015

CRONICA DE LA REUNION DEL GRUPO DE CORDOBA

COMIDA DE NAVIDAD EN LOS TRES CALIFAS

Córdoba, 13 de diciembre de 2015





No tuve la suficiente fe. Era el día 13, y unos minutos antes de las 13 horas. No me decidí a entrar y dudé: no por superstición sino porque aún faltaba un minuto para la hora estipulada. El reloj del alminar de la Mezquita-Catedral aún no había dado la hora indicada y justo, en su momento, al sonar las campanas (tendrán los psicólogos que determinar esa fijación de las campanas…) me decidí a entrar. Por lo menos estaría sentado y no de pie esperando, dije para mis adentros.  ¡Cómo he podido dudar!... fue lo primero que se me ocurrió una vez dentro. ¡Allí estaban! Los que siempre son los primeros: Andrés, su esposa Jenny y Pacomo (Paco Moreno en el D.N.I.) al frente, para ser los anfitriones de todos los que acudíamos a esa Comida de Navidad.

Efectivamente, poco a poco empezaron a resonar los abrazos y besos, en ese patio, que para no desentonar con el entorno, se viste de Al-Ándalus para regocijo de la vista y la imaginación. Sitio entrañable y de buen acogimiento.

El olor del vino y la cervecita, entremezclados con la fragancia de la conversación, se  propagaron por el recinto, adornado de flores por doquier. Lentamente fueron ocupándose las mesas reservadas. Ya todos en sus sitios y como rito perpetuado en el tiempo, el primer brindis se hizo en honor de todos los ausentes, aunque vivamente presentes en el acto (no aguardamos a los postres)  Lo primero es lo primero.
              
Y a la voz de ya, otra vez se reanudó la excitante conversación y a dar cuenta de las no menos deseadas viandas que fueron  colocadas en las mesas. Por supuesto,  en ese mismo instante,  Andrés y Pacomo, este último, con su “largo palo” fueron informando gráficamente a través de sus móviles: al igual que se realiza en la radio… en las retransmisiones deportivas… “minuto y resultados”  (Eso también lo hacen nuestros amigos Pepe López Y Mateo al  tenernos al corriente de cuando el Córdoba juega en casa) Creo que no hay que repetir que Carlitos seguía siendo fiel a sus reportajes fotográficos.


En el preciso momento, en el que estábamos dando cuenta, sin prisas, de la gran variedad de platos, fuimos rejuveneciendo hasta retrotraernos a esos años 60 y pico “recuerdas…; yo estuve…; me dijo…” Verbos cargados de nostalgia y profunda convivencia: algunas veces amargas, pero la inmensa mayoría repletas de gratos recuerdos. El ayer se entremezcló con el ahora. Nuestros rostros denotaban la gran carga emocional que se vertía por entre los manteles de las mesas.

De vez en cuando, voces como la de Rafael Raya y la de algunos más, increpaban para que entonásemos alguna de aquellas canciones que tan alegremente nos acompañaban en nuestros días de ilusión. No pudimos resistirnos y dimos rienda suelta a esos corceles musicales que lo estaban deseando. Echamos de menos a la buena organización que Paco Molina había preparado en año pasado pero, como se pudo, tiramos de repertorio, recurriendo a las mentes y voces privilegiadas que aún cuentan entre nosotros. Ya sobraron las mesas, las sillas y hasta la comida; solo una cosa regía nuestro comportamiento… “cantar”.

En uno de los intermedios, parece ser que alguien descubrió pruebas inequívocas del paso, por aquel emblemático lugar, de Romeo y Julieta (en uno de los viajes que hicieron antes del famoso romance del balcón) La foto demuestran la veracidad de esta referencia y yo diría, sin miedo a equivocarme, que este hallazgo es primicia mundial.            

Renovadas las fuerzas, después de la experiencia Shakespeariana vivida, volvimos a nuestras canciones, que era de lo que se trataba. Así fue transcurriendo el medio día, la tarde y la noche (para algunos).
               
Las voces fueron apagándose no sin agradecer los momentos nuevamente vividos y desear lo mejor para el próximo año y toda clase de felicidad para estas fiestas.

Andrés Osado Gracia.
























Serenata a la Mezquita

Como grabado por buril moro,
visión sublime de un poeta emir,
Córdoba tiene su lecho de oro
cerca del viejo Guadalquivir.
Y en el encanto de las plazuelas
brindan las fuentes con su rumor,
coplas de amores que en las vihuelas
llevan el canto del rondador.
Sultana, mi novia de Andalucía,
te has querido hacer cristiana
para ser por siempre mía.
Yo no te he de dar enojo,
te lo juro ante la cruz,
mientras pueda ver tus ojos,
que son veneros de luz.
Bajo los arcos de la Mezquita,
mansión que el arte diera a la fe,
se muestra el sueño del islamita,
como recuerdo de lo que fue.
Y en el embrujo de las callejas,
cuando se extiende la oscuridad,
cantan los novios, junto a las rejas,
coplas que dicen de su ansiedad.
Sultana, mi novia de Andalucía,
te has querido hacer cristiana
para ser por siempre mía.
Yo no te he de dar enojo,
te lo juro ante la cruz,
mientras pueda ver tus ojos,
que son veneros de luz.
Sultana, la flor más lozana
del suelo andaluz.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Crónica de la 12ª Reunión GRUPO MADRID

Bar Zipi Zape
Móstoles (Madrid)

11 diciembre de 2015
Carmen, Teresa, Caridad, V. Castillejo, Paco Ruiz, Vale, Andrea, Manuela, Consuelo, M. Jurado y R. Vilas
Yediel Ligero, Carmen, A. Estepa, Umang Ligero y A. Crespo
Desde el 16 de octubre del año pasado, el Grupo no se reunía en Móstoles. La elección del Vilas y Carmen fue previsora: al lado del Hospital…nunca se sabe. Imaginaos que me atraganto con una migaja, mismamente, y Rafa me tiene que hacer el boca a boca; prefiero morir de asfixia que de asco.

Anoche teníamos motivos para estar más contentos. Se nos unía al Grupo, Paco Ruiz Roldán y su mujer Vale. Y además el hijo de Yediel y Tere. Un niño precioso llamado Umang. Es del Real Madrid. Se ve que el matrimonio se ha tomado en serio su educación desde el primer momento. ¡Enhorabuena a los dos!

Sólo faltaba Jurado y Manuela, cuando Andrea y yo llegamos al Bar. Enseguida entramos al saloncito. Carmen, la madrileñandaluza, tuvo el detalle de decorarlo ad hoc: Las vicarias, la bandera andaluza y en un rincón la guitarra española y un sombrero cordobés. Parecía que estábamos en un bar de la Judería. Presidían la mesa el honorable Vilas, en el gol norte, y su encantadora Carmen en el gol sur.

Y comenzamos la ingestión. Entre bocado y bocado íbamos desgranando nuestros sentimientos a corazón abierto, que para eso estamos entre amigos. Yo miraba de reojo a Andrea por si me dirigía sus ojazos de manera inquisitoria, pero al observar que estaba a su rollo, confieso que “roí la soga” Mi cuerpo me lo agradeció con dos o tres eructos controlados. Las Normas de Urbanidad de Los Ángeles todavía están vigentes. Cuando nos sirvieron los gambones a la plancha comenzó la exhibición de mi Rafalito. Se comió tres o cuatro con cuchillo y tenedor tardando solamente veinte minutos en la tarea. ¡Pues no ves que el cuchillo es de la carne! ¡Pero quedó cuqui, cuqui!

Yo, casi al final, pedí la guitarra haciéndoles creer que era un virtuoso de la misma. Declamé, con sentimiento y entrega, la poesía de mi cosecha titulada “Tomate”  para, seguidamente, aporrear el instrumento simulando la canción de la gotera. Tengo que decir que me salvé de los pitos por compañerismo. ¡Eso sí! creo que me vine arriba cuando manifesté todo mi arte en dos o tres posturas flamencas. Parecía un perro pachón detectando la inminente arrancada  en vuelo de una perdiz. Le pasé la guitarra al Vilas que la acarició con su todavía preciosa voz. ¡Mira que canta bien este tío! Me parecía un mariachi con artritis, sentado en la silla,  pero con una voz digna de los mejores tenores mejicanos.

Hicimos un exiguo concierto de villancicos, pero como muestra nos valió. Todo esto me ha servido para ilusionarme aún más en la idea de aprender a tocar la guitarra. Lo tengo difícil, con estas morcillas de Los Ángeles que poseo en las extremidades superiores. Aunque con ellas llevo cuarenta años aporreando un teclado ¿Por qué no unas cuerdas?

Mientras que nuestras conjuntadas voces lanzaban al aire el villancico “Dime Niño de quién eres”, Carmen y Manuela me dejaron con el culo al aire cuando se pusieron el sombrero y el mantón de Manila. ¡¡¡guapísimas las dos!!! Y es que tenemos a unas mujeres preciosas. Esto tiene un inconveniente. Por ejemplo, en caso de que visites La Rosaleda de Madrid, tienes que tener cuidado de no apartarte de ellas porque si no vas a tener dificultades en encontrarlas, entre tanta flor. Cómo lleven el móvil apagado a ver qué haces. No es lo mismo que nosotros, que nos podría seguir las huellas un indio navajo con el iris, pupila y cristalino chungos.

A las doce en punto, Castillejo se movió ostensiblemente en la silla, señal inequívoca de que tocaba retirada. Foto oficial del evento, y fila india para la calle. Abrazos, besos, felicitaciones navideñas y cuenta atrás para la próxima.

¡¡¡Un lujo!!!

Antonio Estepa Romero



martes, 1 de diciembre de 2015

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DEL GRUPO DE CÓRDOBA


26 de noviembre de 2015

Taberna Los Pedroches

Aún con la Torre de la Malmuerta, impresa en mi retina, doblo la esquina y sin saber dónde era, distingo rápidamente el lugar. Dos de nuestros distinguidos califas: Andrés Luna y Francisco Sánchez estaban, junto con los honorables compañeros Manuel Vida y Antonio Hidalgo, sentados en una mesa. No puede ser otro.

De inmediato, ni Torre ni historia que valga, la mirada de alegría que vi en sus rostros, al percatarse de mi llegada, hizo que sólo mereciera la pena encaminarse hacia el lugar de donde procedía. Seguro que ese es el sitio. Habían transcurrido un par de meses y algunas revisiones de ITV hospitalarias entre medias: de nuevo otra vez en el “jueves fin de mes”; unos sentidos abrazos y… otra vez… como si nada hubiera pasado en ese lapsus de tiempo. Por supuesto, también cumplí el encargo de dar otro abrazo más a Andrés.

Como cinco ya son multitud, decidimos entrar en la taberna (no voy a hacer comparaciones) Simplemente diré: “murciélagos no vi”. Puede verse la diferencia en la foto: no se trata del nieto de Paco Moreno, sino del apuesto mozalbete que nos atendía en la taberna.

Poco a poco, fueron llegando el resto de “jóvenes” compañeros que habían comunicado su asistencia.

Sin dejar transcurrir el tiempo y una vez añadida una mesa más,  por el elevado número de alegres contertulios locuelos, nos pusimos a degustar de todo, menos agua. Aprecié que esta vez no se daba ese gran tumulto que nos caracterizaba en encuentros anteriores: tampoco quiero decir que fuera para tirar cohetes.

Noté algo curioso. Aún no habíamos consumido la primera ronda (ya ibais a pensar que se trataba de ruego y preguntas… pues ¡No!) de copitas, cuando, después de unas cuantas palmadas y golpecitos en la mesa, tomó la palabra Andrés para decir que deberíamos determinar el día de la “Comida de Navidad”. Bueno se nombró la palabra “yuyu”.  Allí empezamos a subir el tono y a exponer cada uno lo que sería más conveniente. Por supuesto que se anularon días por los compromisos adquiridos con anterioridad por ciertos compañeros. Poco a poco se llego a la determinación del posible día y del posible sitio. Andrés tiró de revólver: perdón, quería decir de móvil y enseguida busco un sitio. No hay alguien en todo el Oeste, otra vez… me refería a Córdoba, que pueda ser más rápido que el. No digo aún nada de día, sitio y menú, ya que lo dejo para la Autoridad competente en la materia.

Después de esto no vi  “bocata de caramales”. ¡Que va… ya no solo hemos subido en altura, sino en comida selecta! Ya pedimos lomo de orza, morcilla, anchoas y (…”un sin fin de manjares, querido Sancho”) Por algo en nombre de la taberna es “Los Pedroches”. Todas las tapas   que vi en la mesas tenían una pinta estupenda, todas aderezadas con un punto  de “deseo de vida” y “gran cantidad de esperanza”. Su olor se colaba alegremente hacia nuestros adentros. En todas las bocas de los presentes, observé que se comentaba ardorosamente de esos dos ingredientes. Creo en la mente de todos se comprendió, inmediatamente, la bondad de dichos ingredientes.

Y, mientras tanto, nuestro Carlitos: una foto por aquí, otra por allí, con el afán de dejar, como siempre, memoria gráfica de cada momento.

Me maché pronto. Como siempre, quedarían allí compañeros a los que les costaría dejar escapar aquel momento tan bonito y cariñoso.


Sí, me llevé una grata impresión, algo grande habíamos entretejido esa noche: la esperanza de vivir largamente y disfrutar de todo, se habían quedado impresos en nuestros corazones.

Las fotos, que están en Facebook,  son testigos de lo que yo me perdí con mi marcha.

Andrés Osado Gracia

domingo, 15 de noviembre de 2015

Crónica de la 11ª Reunión GRUPO MADRID


Restaurante Carpanta
Leganés (Madrid)


Antonio López Arenas, Manuel Jurado Caballero, Antonio Estepa Romero, Andrea, Carmen, Consuelo,
Victoriano Castillejo Molina, Antonio Crespo García y Rafael Vilas García
13 de noviembre de 2015

Hoy me cuesta trabajo narrar  la undécima reunión de nuestro Grupo. La masacre ocurrida el pasado viernes en Paris me ha dejado “tocao de ala”.  Me enteré al llegar a casa y poner la TV.

Todo ocurría cuando nosotros empezábamos la cena. Quedamos en el restaurante a las 8, y estábamos todos muy ilusionados porque se nos unía al grupo otro compañero: Manuel Jurado Caballero. Se disiparon las dudas de reconocimiento facial cuando se presentó con esa eterna sonrisa de Gioconda que tiene. Su mujer, Manuela, no puso acompañarlo porque estaba trabajando.

Después de los abrazos, las bienvenidas y la alegría de tener uno más en la familia, pasamos a la mesa. Esta vez me parece que nos metieron la espada hasta la cruceta. El menú : gambones a la plancha con ensalada y de segundo, merluza con patatas o carne;  para rematar, tarta. Los gambones estaban calientes por fuera y crudos por dentro. La merluza tenía las propiedades del agua: incolora, inolora e insípida. Por último, la tarta estaba más seca que el pañal de una muñeca. El precio fue desorbitado, a mi entender. Mi voto para Carpanta es un mojón.

Pero lo que sí estuvo bien fue el encuentro. Nada ni nadie nos agría una noche de convivencia. Por muy mal que nos pongan de comer. Cuando  terminé el segundo plato me ví en la necesidad de ir al WC. ¡Qué manía tienen ahora de poner los urinarios tan altos. Este me llegaba a la altura del pecho. No pude miccionar ni a estilo perro ni haciendo parábola. Tan difícil es pensar en los más bajitos. Y si has metió la pata, arquitecto, coño, pon una escalerita de un paso.   

Como siempre no costó trabajo terminar la reunión. Ya en la puerta, Carmen nos sorprendió a todos con dos besos en los morros del Vilas. Yo pensé que sería como besar a una morsa, por el bigote, digo. Después de se marcaron con estilo y entrega unos compases del pasodoble “Soy cordobés”. Fue corto pero …¡de Goya!.

Sólo me resta añadir mi total adhesión al pueblo francés por estos atentados. Que Dios, el bueno, no el dios que mata, acoja a las víctimas y dé consuelo a los supervivientes y a sus familiares.

Nous sommes Parisiens


jueves, 29 de octubre de 2015

Reunión en Los Pedroches del Grupo Córdoba

ESTRENO DE LA NUEVA SEDE “TABERNA LOS PEDROCHES” EN MOLINOS ALTA

29 de octubre de 2015

Por Antonio Gómez Ramírez
(Cronista accidental)

Hola a todos, paz, salud y prosperidad:

Como he visto, pasados los días, que nadie se atreve a redactar la crónica, me arrogo el título de “cronista accidental” y paso a comentar lo sucedido en la reunión, con el objeto de que este evento quede reflejado en nuestro historial, lleno de compañerismo, buen humor y amistad.

Tal como reflejo en el título,  hemos estrenado sede. Este local, tiene las ventajas de su situación, ya que todos (casi todos) lo tenemos más a mano y por lo tanto es más cómodo llegar. El “tapeo” está bien y el servicio es agradable. No obstante, como el hombre es animal de costumbres, al menos yo, eché de menos el ambiente de Plateros, ya que al ser una taberna antigua y clásica predispone mejor para este tipo de reuniones, y ello a pesar del “camarero tenebroso” que da para escribir un libro de anécdotas y perfiles psicológicos.

De todos modos, como el ambiente se crea por la actitud de los que se reúnen, a poco que pasaron los minutos la reunión se fue caldeando, como siempre, demostrando que los que asistimos a ella buscamos ese momento de expresar nuestra amistad, ganada a pulso en los años en los que todos los días compartíamos mesa, estudio, habitación, recreo y capilla.

Aunque faltaron algunos de los habituales, Andrés Luna, Diego Ruiz y Andrés Osado, tuvimos dos visitas inesperadas, los amigos Mérida Briones e Hidalgo Pérez, que fueron recibidos con todos los honores por parte de todos. Al terminar con los apretones de manos y abrazos se integraron tan perfectamente en el grupo, que esperamos que sean asiduos en próximas citas.

De los temas más comentados, subrayar dos que estimo como más participativos. El primero fue confirmar que el día 14-11-2015 (sábado) celebraremos el perol en la parcela de Ruiz Nieto, sita en la Urbanización las Pitas (Ctra. Palma del Río, km. 7) al que están llamados todos, con sus esposas, amigas o allegadas. El segundo, fue propuesta de Mérida Briones y consistió en la invitación de celebrar en su pueblo (Zamoranos), un desayuno molinero en la Cooperativa El Carmen, de la que es uno de los miembros del Consejo Rector, para después pasar al Museo de la Almendra, también en Zamoranos y para terminar traslado a Montilla, para el yantar y el vinillo (esto último idea sublime de nuestro Rector, Paco Raya –que pelotas soy-)

Las fotos de rigor, como siempre, realizadas por nuestro ínclito fotógrafo Carlos Samaniego, fotógrafo mayor de la hermandad Vicariana.

La reunión, como ya he dicho, transcurrió en un ambiente agradable y creo que terminamos con las existencias de “tostas de lomo de orza, con pimientos rojos”. Tal fue la cantidad que vi pasar por la mesa.

Y sin más, desear a los “malitos” que se pongan bien y a los ausentes próximos y lejanos que aunque sea en espíritu vivan con nosotros estos momentos tan agradables y relajantes y que algún día puedan estar presentes.

Termino esta crónica, con un abrazo para todos y suerte.













Observándolo todo para poder contarlo
Antonio Gómez Ramírez.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Reunión en Plateros del Grupo Córdoba

 CRÓNICA DE LA REUNIÓN DEL GRUPO DE CÓRDOBA EL DÍA 24-09-2015

(Por Antonio Gómez Ramírez, en ausencia de nuestro Cronista Oficial, Andrés Osado y del suplente, nuestro Rector, Paco Raya.)




Comienzo esta crónica, que por accidente me ha tocado, solicitando al lector comprensión para su redacción, ya que nuestros cronistas oficiales ponen el listón muy alto. Y sin más preámbulo trataré de relatar lo mejor posible, cual Acta de Junta General, nuestra reunión.

Como siempre, a la hora VICARIANA, de las ocho de la tarde, empezaron a llegar a la puerta de Plateros, los compañeros que con los rostros sonrientes, se fundían en abrazos, besos y apretones de manos. De ello puede dar fe el reportaje fotográfico, que nuestro amigo Carlos Samaniego, como buen reportero, realizó. Una vez cumplidos los trámites de los afectuosos saludos, fuimos entrando al redil de Plateros, donde se nos había preparado, en un reservado, una mesa larga que tenía hasta “mantel de papel”.



(Andres Osado -como te echamos de menos-, por esta vez, al menos yo no lo constaté, el tenebroso de las alturas no apareció dando malos presagios).

(Rafa Vilas, no tuvimos que seguir tu consejo de ponernos los ajos al cuello).

Conforme los tertulianos fueron tomando asiento y el murmullo de las conversaciones entre los próximos iba aumentando en decibelios y ya muchos, para evitar al enjuto y negro camarero, tenían delante, el “medio”, el “cubata”, el “gyn tonic” o la “birra”, traídos por ellos directamente del mostrador y sobretodo pagados a “toca teja” para evitar malentendidos precedentes, nuestro Rector comunicó que tenía asuntos familiares que atender y que después de los saludos tendría que ausentarse, aunque como río Guadiana, apareció en el último cuarto de la reunión.


Antes de su marcha, le comuniqué, para obtener su venia, faltaría más, de que en nombre de todos había tomado una iniciativa, no comunicada a tiempo al resto, por la premura de días con que se me ocurrió, de que íbamos a ofrecer un pequeño homenaje a nuestros recientes “jubilatas”, Paco Moreno y Paco Sánchez, con la entrega de un pequeño presente, cosa a la que el Sr. Rector le otorgó su aprobación y entusiasmo.




Llegado a este punto, y no sin esfuerzo, logré, después de alzar la voz por encima de los murmullos de las conversaciones, que la parroquia me prestara la atención debida, y dado el carácter del sencillo acto que íbamos a realizar, justifiqué con unas leves palabras, eso sí, llenas de afecto, el motivo por el cual nuestros “jubilatas” debían compartir con todos y nosotros con ellos, el haber llegado a ese estadio de su vida (al que los demás en breve tiempo, nos incorporaremos) en el que con las metas personales, más o menos cumplidas, se suelta la última atadura: el trabajo. Ello, y ya que según la etimología latina de jubilado (del latín “iubileus” que significa gozo y alegría), fue el motivo de alegrarnos con ellos, ya que por fin podrán hacer lo que les venga en gana, sin normas, sin órdenes, sin horarios y solo con los vínculos y ataduras que ellos mismos quieran imponerse. En ese punto se les entregó un simbólico regalo, consistente en un catavinos con peana de alpaca plateada, y en la copa de cristal tallados, su nombre y el logotipo de nuestra hermandad vicariana. Paco Moreno y Paco Sanchez, después de las fotos de rigor, agradecieron de forma sentida el homenaje y siguió la reunión su curso.

Después, nuestro querido compañero Manuel Aranda, al que vemos, gracias a Dios, cada vez mejor, se soltó la coleta y nos alegró cantando unas Sevillanas, con unas letrillas de su cosecha, que fueron jaleadas por todos, ya que puso mucho ingenio y humor en las mismas. Dichas letrillas se pidieron para su difusión (1).

En este momento, el personal sintió que ya era hora de los “bocatas” y empezó el rosario de pedidos de los clásicos “caramales” (V.G. de Andres Osado) y del atún con tomate, eso sí en panecillos minúsculos a los que el amigo Martínez Rangel criticó graciosamente, aunque eso sí, por esta vez, servidos diligentemente por el afamado “tinieblas”. (Andrés Osado, te habrá tomado “tirria”?).

Ruiz Nieto, llamó la atención de todos, sacando un buen puñado de fotos antiguas, y al personal conforme iban pasando por sus manos, se le llenaba el rostro de nostalgia y empezaron a salir anécdotas de nuestras aventuras y desventuras de aquellos años, acordándonos de los que ya no están con nosotros.

Carlitos Samaniego, mientras tanto no paraba de echar fotos, lo de este hombre es digno de admiración, pero le ha salido un nuevo competidor/seguidor, nuestro entrañable Antonio Hidalgo, que con su cámara nueva, se afanaba en prácticas fotográficas con su maestro.

A continuación se decidió organizar el perol cordobés en la parcela de Ruiz Nieto, el día 14 de Noviembre (Sábado) al que están llamados todos los que quieran, pudiendo ir acompañados de sus “santas”.

Se propuso como fecha probable, a confirmar, que la comida de Navidad se haga el día 12 de Diciembre.

También se propuso, que en la próxima reunión anual, a celebrar en Baena, se le haga un homenaje a nuestro querido D. Manuel Cuenca, aprovechando que está allí destinado.

Y sin más asuntos que contar, disculpad si me salto algo, el personal se fue despidiendo por goteo, no sin antes expresar en la despedida el afecto que nos une y celebrar el buen rato de convivencia y amistad.

Los asistentes a la reunión fueron:
Carlos Samaniego, José López Pedrosa, Antonio Hidalgo, Ruiz Nieto, Manuel Rafael Muñoz Medrán, Paco Sánchez, Andrés Luna, Paco Moreno, A. Martínez Rangel, Manuel Aranda, Diego Ruiz, Juan Reyes Hinojosa Berni, Antonio Ruiz Martón, Francisco Nieto Molina, Paco S. Raya Marqués (como el Guadiana) y un servidor: Antonio Gómez. Además como siempre, estuvieron con nosotros, en nuestro ánimo, los ausentes y los físicamente lejanos. A los que están “malitos” les pedimos se pongan en forma, ya que los echamos de menos.

Un abrazo fraternal para todos.

Córdoba a 25 de Septiembre de 2015

P.D. Ruego a nuestro fotógrafo Carlos Samaniego, ilustre estas letras, con alguna de esas fotos que tan magníficamente realiza. Gracias D. Carlos.



ALLÍ EN PLATEROS
(cante por sevillanas)

I
El jueves por la tarde allí en Plateros
se juntan los chavales de mi Hornachuelos,
y todo lo organiza ese Andrés Luna
y por si falta Arte, Moreno Osuna.

II
Otro artista del grupo es Raya Marqués,
es un señor que tiene de sobra arte.
Es un tipo que tiene mucho dinero
Y Manolito Aranda es su heredero.

III
Otro del Grupo, ilustre, es un tal Diego,
es alto, con volumen y mucho pelo.
Nació y se crió en Barrionuevo
Y ahora manda en la “Dipu” con muchos huevos

IV
Paco Moreno es mi apoderado
y al pobre mis cantares nada le han dado;
el pobre está sufriendo con mis cantares
y mata el sufrimiento con calamares.

V
En Dos Torres nació ese tal Sánchez.
Lo vi jugar al fútbol con mucho arte.
Yo no se si habrá hecho -en Sadeco- mucho dinero,
Pero lo veo feliz aquí en Plateros.

Promueve: D. Francisco Moreno Osuna
Cantautor: D. Manuel Aranda Madueño

Derechos reservados: LA VOZ DE LOS VICARIANOS

sábado, 19 de septiembre de 2015

Crónica de la 10ª Reunión GRUPO MADRID

18 de septiembre de 2015

Restaurante La Villa
El Escorial (Madrid)

Consuelo, Victoriano, Francisco, Luís, Andréa, Antonio Crespo, Caridad, Carmen, Rafael y Antonio Estepa


El pasado día 5 de septiembre cumplíamos el primer aniversario de nuestros encuentros. Con la reunión de ayer afrontamos, con alegría y optimismo, un nuevo año de convivencia.

Esta vez no fue lo mismo. Todavía me estoy recuperando del mareo y el sudor de la primera visita a El Escorial, el 3 de octubre de 2014, y no estaba dispuesto a deshidratarme de nuevo. Llamé al Vilas para comunicarle mi decisión irrevocable de coger el coche. Él, con la comprensión de un confesor dominico, entendió perfectamente mi fobia.

En las últimas reuniones estoy llegando al punto G, no seáis maliciosos, quiero decir al punto de encuentro, con mucha antelación. Ayer aparqué delante del restaurante una hora antes. Una hora antes que Rafa, que salió de Móstoles a las 19,09. Esta precisión es fruto de la lectura que tengo entre manos: La Casa de la Seda, de Anthony Horowitz. Estoy aprendiendo mucho de Sherlock Holmes.

 Después de asegurarme que estaba en el sitio correcto, me metí de nuevo en el coche a la espera de la llegada de los demás. Esa espera, y la conversación con Andrea,  estaba causando en mí una relajación hasta el punto de que el esfínter anal se abrió generosamente para dar salida a dos sonoras flatulencias. La queja fue instantánea por parte de Andrea. Me obligó a bajarme y abrir las puertas del vehículo al mismo tiempo que se lamentaba- “¿qué quieres, que devuelva aquí?”. Después de un sincero acto de contrición aireé el coche para poder seguir conviviendo en su interior.

Nos estábamos preocupando por la tardanza cuando recibimos la llamada de Francisco. Nos dijo que nos acercáramos para su casa y así lo hicimos. Allí nos encontramos a su tío Luis con un aspecto magnífico, después de su operación. Son dos anfitriones encantadores. Luis estaba sentado en el jardín y nos invitó a acompañarle. Tengo que confesar que me encanta este hombre. Su forma de ser, de hablar, su cercanía…¡es admirable!.

Por fin empezaron a llegar. Primero Rafa y Carmen; después, Antonio con Cari y Victoriano con Consuelo. Antonio López no pudo asistir porque se encontraba en Córdoba. Yediel y su familia tampoco pudieron venir. Después de agasajarnos con un espléndido cava de bienvenida, Francisco hizo una visita guiada para que las señoras conocieran la casa. Transcurrido un tiempo prudencial nos dirigimos hacia el cercano restaurante.

Una vez distribuidos los sitios, las mujeres en un extremo, los hombres en el opuesto, para facilitar la conversación,  empezamos a hablar a borbotones. Francisco encontró un fuerte parlamentario en Rafa, pero creo que aquél le ganó la partida porque se encontraba como flotando, decía. César nos hizo una exhibición de memoria al recordarnos a todos el plano del Seminario. ¡Lo sabía todo! Por un momento pensé ¿lo mismo César fue el que diseñó el edificio? Pero no puede ser  porque era muy chico. Iba pasando el tiempo recordando aquel tiempo. Creo que le dimos repaso a todo.  Entre el magnífico peloteo verbal de César y Vilas, íbamos dando buena cuenta de las viandas: mejillones al vapor, exquisito pulpo  gallego, frituría variada, suculentos postres y copitas de licor. Todo un canto  a la gastronomía y una alegría para nuestros desnutridos cuerpos.  

Todas las cosas terminan, aunque quieras detenerlas. Y tocó la levantá al estilo de los mejores pasos de Semana Santa. De nuevo llenamos nuestras alforjas de amistad y compañerismo para poder seguir andando hasta la próxima parada.
¡Paz y bien!