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martes, 28 de octubre de 2014

FILI HA VENDIDO SU CASA

        Hoy, como siempre que publica algo en su blog, he leído el último artículo de José María Rivera, Fili para los amigos. Se titula calle Alfarería17. Cuando comencé a leer un pellizco se agarró en mi interior. Fili había vendido su casa. No es que yo tuviese interés en comprarla. Yo solo había estado una vez en su precioso chalet de Sevilla, pero los recuerdos de aquel día quedaron muy grabados en mí. Como él dice, “nuestra casa ha sido siempre generosa posada, para hermanos, sobrinos y amigos”.

        Después de muchos años sin vernos alguien tuvo la buena idea de juntar a los antiguos compañeros del Seminario. Sería en la casa de Fili. Motivos para esta reunión no hacían falta, simplemente el juntarnos los amigos que tantos años habíamos compartido: estudios, inquietudes, amistad y rezos. Pero José María, médico de profesión, sabía de la enfermedad de un compañero, Antonio Lara. Un maldito cáncer iba lentamente comiéndose su vida y estaba ya en una fase muy avanzada. Ya sobraban motivos y excusas para reunirnos. Y allí, un sábado por la mañana, de no recuerdo qué mes ni qué año (creo que hace ya casi veinte años) llegamos, muchos incluso con los niños aún pequeños. Abrazos, recuerdos y presentaciones. Charlas largas y distendidas recordando aquellos años que compartimos, primero en los Ángeles y más tarde en San Pelagio y en San Telmo, en Sevilla.
        Poco antes del mediodía apareció Antonio Lara acompañado de Lola, su mujer. Los signos de la enfermedad aparecían marcados en su cuerpo. Le abrazamos y él, con una leve sonrisa y una pequeña lágrima, fue respondiendo a cada uno de los que allí nos habíamos reunido.
      El día fue largo. Charlamos y recordamos. Reímos y añoramos todos los años compartidos. Durante la comida él apenas probó bocado: “José María me ha dicho que esto no lo debo comer” y es que Antonio Luna había puesto para degustar un sabroso plato de jamón.
          En los Ángeles apenas si tuve relación con él. Las amistades en esta época eran más bien por paisanaje o por haber coincidido en el dormitorio, clase… o simplemente por compartir juegos (pinchoncho, futbol en el llano…). En San Pelagio nos fuimos conociendo un poco más. Su apellido y el mío hacía que coincidiéramos en alguna actividad o clase. Entre sus aficiones, como a la mayoría de nosotros, estaba jugar al fútbol, y no lo hacía mal. Muy aficionado al Barça. Aún recuerdo cuando recibió de su querido club un póster y una foto dedicada de Miguel Reina. En Sevilla tuvimos bastante más relación. El Seminario de Córdoba lo formábamos un grupo no muy numeroso dirigidos por tres curas –que en los tiempos actuales se echan de menos-: Luis, Antonio, Pascual y poco después Pepe González. Aunque no compartíamos piso los contactos eran más continuos. Ratos de charla en el patio de San Telmo antes de entrar a clase, visitas a la “casa madre”, que es como llamábamos al piso donde habitaban el grueso del grupo cordobés. Ejercicios espirituales en Torrox, San Antonio en Córdoba… Años en Sevilla, donde ya cada uno fue marcando su futuro.
        La tarde caía y ya cada uno debía volver a su destino, algunos un poco lejos. Uno a uno nos dijimos adiós. Le di un fuerte abrazo deseándole su pronta recuperación. Una triste sonrisa agradeció mis deseos.
      Antonio, tu despedida fue el nacimiento de este grupo. Desde entonces cada año nos reunimos para seguir recordando y añorando aquellos años que compartimos y que a muchos nos ayudó a madurar y a enfrentarnos a la vida con fuerza y valentía. Hoy día, con caminos muy diferentes, agradecemos esos años de formación que comenzamos en noviembre de 1963, cuando apenas éramos unos críos.
      Quiero recordar también de forma muy especial a mi paisano y amigo Manolo Estepa , que no muchos años después nos dijo adiós. Y, cómo no, a todos aquellos que comenzaron con ilusión de niños aquel otoño del 63 y que hoy ya no están entre nosotros.

José López Pedrosa

Córdoba, 28 de octubre de 2014

sábado, 18 de octubre de 2014

Tres crónicas del grupo de Madrid por Antonio Estepa Romero



1ª REUNIÓN GRUPO MADRID

5 de septiembre de 2014

Centro Regional de Andalucía en Móstoles

Se presentaba una tarde intensa. Después de 50 años nos íbamos a reencontrar de nuevo cuatro compañeros, cuatro amigos, cuatro hermanos. Rafa Vilas, como siempre, lo tenía todo previsto.

Llegó el momento. Después de los sentidos abrazos, la pregunta de siempre: ¿Tú quién eres? Los nombres fluían a nuestra memoria como un torrente. Teníamos que hacer un verdadero esfuerzo mental para ubicar las nuevas caras a 50 años atrás. Pero no importaba. De nuevo estábamos juntos. Nos prepararon unas mesas en la terraza del Centro y empezamos a recordar. Como un resorte, los cuatro, Antonio Crepo, Rafael Vilas, Victoriano Castillejo y yo, nos trasladamos a Los Angeles. Al mismo tiempo, Carmen, Consuelo y Andrea comenzaban a conocerse. Cari, la mujer de Crespo no pudo venir por tener que cuidar de la abuela. Fue inolvidable. Pasaban las horas y la conversación seguía adelante quitándonos la palabra unos a otros porque todos queríamos aportar datos. Se llevó el gato al agua, Rafa, que tiene cabeza para tres carreras superiores. ¡Qué memoria! Después de varias horas de amena convivencia quedamos para el segundo encuentro.



2ª REUNIÓN GRUPO MADRID

3 de octubre de 2014

En casa de Francisco César García (El Escorial)

A la hora prevista, nos encontramos Crespo, Vilas y yo en el Centro Regional de Andalucía en Móstoles para coger el coche y salir hacia El Escorial. Victoriano no pudo venir. El conductor era Rafa. Yo iba de copiloto por aquello del mareo; ¡hasta me tomé una pastilla..! El viaje de ida lo hicimos relativamente bien. Llegamos a El Escorial y tuvimos que ponernos en contacto con César porque no encontrábamos la casa. Resuelto el problema nos abrió la cancela de la urbanización y entramos. Nuevos abrazos. Francisco, como perfecto anfitrión, nos estuvo enseñando su casa. Su museo, diría yo, porque llevaba tiempo que no veía tantos objetos juntos. ¡Hasta una primorosa capillita en la parte superior de la casa, tiene el tío! Nos presentó a su tío Luis; un cura vasco de 81 años que fue una verdadera delicia compartir con él charla y mantel. Francisco nos preparó la cena y nos proporcionó música y libros en un pendrive. Se le veía levitando de tanto placer por el encuentro. Después de varias horas tocaba retirada. Sentidos palmotazos en las espaldas y para el coche. El viaje de vuelta no fue tan bueno. Yo no me tomé ninguna pastilla para el mareo. Rafa emulaba a Fernando Alonso en un Gran Premio. ¡Cómo tomaba las rotondas! Y llegó el mareo. Gotas como almendras bajaban por mi ancha cara. Yo callao como un muerto. El entierro iba por dentro. Dejamos a nuestro querido Antonio en Leganés y vuelta para Móstoles. Un par de vueltas a Leganés antes de dar con la indicación para Móstoles. Rafa decía que estábamos perdidos. Yo creo que le costaba trabajo dejar a un amigo. Cuando llegamos a Móstoles, sobre las dos de la madrugada, mis pasos eran indecisos, como los de un hombre que está buscando su casa después de una juerga. Todavía me pregunto de dónde puede salir tanto sudor. Pero mereció la pena.



3ª REUNIÓN GRUPO MADRID

16 de octubre de 2014

Centro Regional de Andalucía en Móstoles

Ya estaban en el Centro, Antonio Crespo y Cari, Rafa Vilas y Carmen y Victoriano Castillejo y Consuelo, cuando llegué. Andrea no pudo asistir porque estuvo todo el día trabajando en Cáritas y estaba muy cansada. Ritual sentido de siempre: abrazos y besos. Tuvimos el placer de conocer a Cari, la mujer de Crespo. Pedimos unas bebidas y unos platos… y al tajo. Nuevos recuerdos, anécdotas, chistes, risas, convivencia de la "güena". En esta ocasión fue una reunión multidisciplinar. Tocamos bastantes temas: política, religión, por supuesto Seminario… Siempre desde el respeto que se profesan los amigos. ¿Quién dijo que no se puede tocar la política y la religión sin salir "peleaos"? Pues nosotros lo hicimos y no pasó nada. Pero es que nosotros somos punto y aparte. ¿Qué colectivo, después de 50 años sin verse, sigue igual que el primer día? Creo que somos personas atípicas. Maravillosamente atípicas. El espíritu de Los Angeles hace el milagro. ¡Qué cura perdimos con Rafa! Lo digo por la labia que tiene. Tiene cabeza para aprenderse de memoria la guía telefónica y razonarla después. ¡Qué tío! eran las 11 de la noche cuando levantamos el campamento. El camarero empezó a poner las mesas en orden, señal inequívoca de levantarnos. Antes, Rafa me metió de clavo la tarea de narraros estos encuentros. Y eso es lo que he hecho. 

domingo, 12 de octubre de 2014

A ESOS NIÑOS LOCOS DEL 63

Córdoba, Sociedad de Plateros. 25 de septiembre de 2014
  
El espíritu que auspicia  este encuentro
y que aúna nuestros corazones
solo hay que encontrarlo en las ilusiones
de niños grandes y hermosos recuerdos:

Un Seminario, un río, un pueblo,
un hermoso paisaje, unos olores,
música y juegos; y unos profesores
que modelaron nuestro intelecto.

Hoy nos fundimos en un fuerte abrazo
y hasta el cielo alzamos nuestras copas
para brindar con nuestro mejor vino:

¡Por los compañeros que se marcharon
y cuantos desde arriba nos apoyan!
¡Por nuestra lealtad!  ¡Por nuestro cariño!


Francisco Solano Raya Marqués
Córdoba 25 de septiembre de 2014